The milkman and the forest house

Como ha hecho un día en los que es mejor no salir a la calle con el viento y el calor he aprovechado para echarle un vistazo a las fotos de la última sesión de nocturna que hice a finales de junio. Os conté hace unos meses que estuve impartiendo un par de cursos de fotografía en Huéscar y en el de nocturna, dos de los alumnos no pudieron asistir a la salida, así que les prometí que antes de irme teníamos que quedar. Por casualidad localicé esta casa forestal abandonada y allí nos fuimos, los dos y otros cuantos que se apuntaron a repetir (y por mi encantado, por supuesto!). Aquí os dejo un par de las fotos que hicimos jugando con los colores, las siluetas y los distintos balances como ejercicio de aprendizaje. Casa forestal HuéscarCasa forestal Huéscar 2

Hasta siempre Huéscar

Hace unos años os contaba en un post que por motivos laborales mi vida de lunes a viernes transcurría al norte de la provincia de Granada, en Huéscar. Hoy era mi último día en la que ha sido como mi casa durante diez años. He pasado allí mucho tiempo, así que voy a echar de menos muchas, muchísimas cosas: el insti, el borrego de los nuevos y el arroz de los veteranos, ir en bici a trabajar, el padel, los churros, las clases de guitarra y la cerveza en los Jardines, comprar en el mercado, llevarme cordero en vacaciones, escuchar a la gente decir “pijo” “qué giro” “zagales” o “aluegoluego”, a los compañeros de atletismo Huéscar (y Galera…) que me llevaban con la lengua fuera, la chimenea del Pedreño y el vino del país, ir a correr y cruzarme con ardillas por el camino de las Santas, los jueves de los maestros en el UFE, el X o el Pepillo…Y por supuesto, voy a echar de menos a todos los que han compartido conmigo esos momentos y han hecho los duros inviernos del altiplano más llevaderos. Empiezo una nueva etapa en un nuevo centro y con nuevos compañeros, espero estar por lo menos la mitad de bien. Gracias a todos.planethuescar

Little owl

Llevo un par de semanas compartiendo muchas de mis tardes con este pequeño mochuelo. El primer encuentro fue por casualidad cuando iba a hacia una localización a hacer unas fotografías nocturnas. Iba conduciendo cuando lo vi sobre un muro al atardecer. Frené y aparqué mi coche a unos metros, pero al bajarme a coger la cámara del maletero salió volando. Aproveché para dar la vuelta, colocar el coche algo más cerca y apoyar la cámara sobre la ventanilla. No había mucha luz y sin red de camuflaje no esperaba gran cosa, pero volvió a aparecer y pude aprovechar para hacer mis primeras fotos a esta rapaz nocturna a la que tantas ganas le tenía._MG_8801_2th_MG_8807_2th

A los dos días volví y bingo! allí apareció de nuevo con una luz bastante mejor y algo más cerca, pero una de las piedras del muro tapaba parte del mochuelo en casi todas las tomas…_MG_8851_2th_MG_8854_2thComo la dichosa piedra estaba suelta, puede cambiarla de sitio con facilidad para despejar un poco el escenario. Después de un par de días infructuosos en los que mi nuevo amigo no acudió a su cita, volvió para dejarme fotografiarlo de nuevo más cerca aún y durante más tiempo, aunque la luz algo más dura y un elemento con el que no contaba me hacen no estar del todo satisfecho con el resultado (véase el excremento junto al mochuelo)_MG_8945_2th_MG_8970_2th_MG_8980_2th_MG_8988_2thEsta última es de mis preferidas, tiene cara de estar diciendo “a ver si se va ya el cansino de todas las tardes”😉

Esta semana me voy a Italia, pero antes intentaré pasar un algún rato más con él para despedirme; si consigo mejorar ya os lo cuento a la vuelta.